En las colinas de Cornol, en el cantón suizo del Jura, un grupo de científicos está probando métodos innovadores para combatir la amenaza de la avispa asiática (Vespa velutina), una especie invasora que se ha propagado rápidamente por Europa y que representa un peligro significativo para las abejas melíferas y la biodiversidad. Entre estas estrategias destacan el uso de arpas eléctricas y bozales protectores colocados en las colmenas, con el objetivo de salvaguardar a los polinizadores sin dañar a otras especies autóctonas.
Este experimento, liderado por la Fondation Rurale Interjurassienne (FRI), forma parte de un proyecto más amplio coordinado por el Centro CABI de Suiza, que persigue la protección de los polinizadores frente a la avispa asiática o avispa de patas amarillas. La iniciativa se enmarca dentro de la estrategia del cantón del Jura para gestionar la presencia de esta especie, cuya erradicación total se considera imposible debido a su dinámica de propagación.
La velutina, originaria del sudeste asiático, fue detectada por primera vez en el suroeste de Francia en 2004 y desde entonces se ha expandido a numerosos países europeos, incluidos España, Portugal, Italia, Alemania, Bélgica, Reino Unido, Países Bajos y Suiza. Su impacto no solo afecta a la apicultura, sino también a los servicios de polinización y a la entomofauna nativa. Aunque no es más agresivo con los humanos que el avispón europeo (Vespa crabro), su picadura puede ser peligrosa para personas alérgicas.
Pruebas en España y Francia
En el ensayo de Cornol participan nueve colmenas. Tres de ellas están equipadas con arpas eléctricas, una especie de barrera con cables alternos cargados positiva y negativamente que permiten el paso seguro de las abejas pero electrocutan a los avispones que intentan acceder.
Nido de avispa asiática. / Père Igor
Otras tres disponen de bozales o mallas de alambre que impiden la entrada de los depredadores mientras permiten a las abejas salir a libar. Las tres restantes funcionan como grupo de control sin protección. El mismo diseño se repite en nueve localizaciones del cantón.
«Esta es la primera vez que se realizan este tipo de pruebas en Suiza. Queremos obtener datos cuantitativos y cualitativos reales para ver qué método, si alguno, vale la pena recomendar», destaca Lukas Seehausen, investigador de CABI (organización internacional, intergubernamental y sin fines de lucro).
«Utilizamos la evaluación de la estructura de la colonia de abejas melíferas para determinar si la salud de las abejas atacadas por la avispa asiática puede mejorarse mediante el uso de estos dispositivos», añade Julie Hernández, especialista en abejas de la FRI. Estos métodos innovadores han sido probados también en algunos lugares de Francia y España, donde las arpas eléctricas llegaron a eliminar cientos de avispones diarios.
La erradicación es imposible
La presencia de la avispa asiática en Suiza se documentó por primera vez en 2020, cuando científicos de CABI localizaron y destruyeron un nido en Le Noirmont mediante radiotelimetría. Ese mismo año se observaron por primera vez ataques a colmenas locales. Frente a esta amenaza, las autoridades jurasianas han adoptado un enfoque pragmático basado en la contención y la mitigación de daños, tal como establece la estrategia cantonal publicada en abril de 2025.
Julie Hernández, de la FRI, y Simon Aebi, apicultor del Jura, evalúan una colmena de abejas. / CABI
Dicho documento, elaborado por la Oficina de Medio Ambiente (ENV) del Jura, reconoce que la erradicación es inviable y que el mundo apícola y la sociedad en general deberán convivir con la especie. El objetivo principal es limitar los perjuicios sobre las abejas, las personas y los insectos polinizadores nativos. Para ello, se ha constituido un grupo de pilotaje que incluye representantes de la FRI, la Federación Jurassiana de Apicultura (FJA) y expertos de CABI, entre otros.
La estrategia combina vigilancia territorial, eliminación selectiva de nidos –priorizando aquellos que supongan una mayor amenaza para los colmenares–, formación a apicultores y la promoción de buenas prácticas. Se prohíbe el trampeo masivo por su impacto negativo sobre la biodiversidad, salvo en casos concretos de investigación autorizada.
Uso de drones
La financiación de las medidas corre principalmente a cargo de la oficina medioambiental cantonal, aunque también se contempla la participación de fondos externos y, en algunos casos, de los propietarios de los terrenos donde se localicen nidos. Para los nidos próximos a viviendas, la dirección del grupo de pilotaje puede asumir hasta el 50% de los costes de eliminación, bajo ciertas condiciones.
La comunicación y la coordinación entre actores resultan clave en este plan. Los apicultores formados y una red de intervenientes distribuidos por distritos se encargan de la monitorización, la búsqueda de nidos mediante técnicas como la triangulación o el uso de drones y, en algunos casos, de su eliminación, siempre bajo supervisión y con las autorizaciones correspondientes para el uso de biocidas.
Vespa velutina. / EFE / Lavandeira jr
A más largo plazo, la estrategia se concibe como un proyecto piloto que deberá revisarse en función de la experiencia acumulada, la evolución de la población de avispones y la disponibilidad de recursos. Mientras tanto, ensayos como el de las arpas y los bozales en Cornol representan una esperanza para encontrar soluciones técnicas eficaces y sostenibles que permitan proteger a las abejas, insectos cruciales para la polinización de cultivos y la seguridad alimentaria.