Correr, centrar, rematar, repetir. Al final, ganar. O arrasar, como fue el caso. Qué fácil es el fútbol cuando hay jugadores talentosos quieren conjugar esos cuatro verbos, sobre todo el último de ellos, qué difícil lo ha hecho el Real Madrid en los últimos tiempos. Tan desquiciado está este equipo, este club, que solo cabe analizar su fútbol desde la evaluación de la voluntad y el esfuerzo de sus intérpretes. Y en el amanecer del nuevo año, ante un rival aristocrático como es este Betis de Pellegrini, esta vez sí, el Madrid quiso. El Madrid de Gonzalo García, del trigoleador Gonzalo García, por ser preciso.
El canterano fue el pichichi del Mundial de Clubs con cuatro goles y después desapareció del mapa. Calló. Le iban a entregar en verano el dorsal 9 pero un ataque de celos de Endrick le dejó con el 16. Calló. No ha jugado casi nada salvo emergencia, pues Mbappé rehúsa descansar hasta cuando está tocado. Calló. El silencio es muchas veces el síntoma más claro de la inteligencia humana.
Un buen partido sin Mbappé
La baja de Mbappé en el primer partido del año provocó que Xabi Alonso, tanto tiempo después, le entregara el micrófono al canterano. Y Gonzalo habló con tres goles, a dúo con el renacido Rodrygo, pero interpretando él los solos ante un Betis que se marchó goleado del Bernabéu. Instalando en el Madrid la inquietante paradoja de haber jugado uno de sus partidos más aseados de la temporada, ante un rival de postín, el día en que faltaba su mejor futbolista.
Sin Mbappé, el Madrid es un equipo más solidario y armónico en la presión. El precio a pagar, claro, es la ausencia de un ‘killer’ que cerró 2025 con 59 goles en su hoja de servicios. Gonzalo quizá no pueda alcanzar jamás esos guarismos, pero sí puede vaciarse en tareas defensivas. Y eso lo agradece el equipo de Xabi Alonso, pues sirve además de estímulo para que Vinícius también lo haga, sin riesgo de contagio de la desidia de Kylian.
El primer gol de Gonzalo contra el Betis. / Associated Press/LaPresse / LAP
Vinícius, solidario y desequilibrante
Tenía ganas de reivindicación el brasileño, tras ser pitado por su propia afición en la última cita del año en el Bernabéu. Arrancó brioso y vertical, siendo víctima de un posible penalti (no para los árbitros) a los seis minutos y sacando finalmente la tarjeta al joven Ángel Ortiz a los 19. La infracción la aprovechó el Madrid para abrir el marcador. Rodrygo botó la falta y Gonzalo la cabeceó en segundo palo, aprovechando el despiste en la marca de Ricardo Rodríguez, para marcar el primer gol de su carrera en el Bernabéu. Iban a llegar dos más antes de que la tarde acabara.
Tendió a la relajación el Madrid tras el gol, como de costumbre, pero consiguió alcanzar el descanso sin magulladuras. Y, tras él, terminó de ajusticiar al Betis. Gonzalo prolongó su tarde de ensueño con un bellísimo tanto, acunando con el pecho un melonazo de Valverde y rematando de volea desde la frontal del área. Con los de Pellegrini aún aturdidos, seis minutos después, Asencio anotó de cabeza el tercero, tras un córner botado por Rodrygo.
El defensa del Real Madrid Raúl Asencio (d) celebra el tercer gol de su equipo durante el partido de LaLiga entre el Real Madrid y el Betis, este domingo en el estadio Santiago Bernabéu. / Kiko Huesca / EFE
El Betis reacciona, Gonzalo sentencia
Y entonces, de nuevo, la dejación de funciones, facilitando el tanto del Cucho Hernández y forzando la comparecencia de Courtois en el partido. También la del palo de su portería, frustrando a Antony y sobre todo a Riquelme. Porque no hay que olvidar que, aunque mejore su sintomatología, y sin duda lo logró ante el Betis, este Madrid de Xabi Alonso continúa todavía lejos del alta hospitalaria.
El técnico reaccionó retirando del campo a Rodrygo y también a un Vinícius que una vez más torció el gesto al observar su dorsal y que volvió a escuchar pitidos de su afición, más tibios que frente al Sevilla. Poco después, esa misma grada coreaba «¡Gonzalo, Gonzalo!», al contemplar a su joven delantero anotar el tercero de la tarde, sacando la espuela para aprovechar un pase de Arda Güler en el área pequeña. En el descuento, Fran García se sumó a la fiesta con el quinto del Madrid.
La ovación fue gigante cuando Xabi Alonso le sustituyó, al borde del descuento. Casi tan enorme como la sonrisa del chico, que se ha ganado una plaza en la Supercopa, juegue Mbappé (no tiene pinta, al menos en la semifinal) o no. ¿Y si es Gonzalo quien acaba salvando el cuello a Xabi Alonso? En este Madrid ya puede ocurrir cualquier cosa.
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