Considerada por siglos como una planta de protección, medicina y misticismo, la ruda es una de las especies más comunes en los jardines y veredas de la Argentina. Sin embargo, no es una planta que se conforme con cualquier rincón. Para que sus hojas conserven ese verde azulado intenso y su aroma penetrante, elegir el sitio de siembra es una decisión estratégica.
Expertos en jardinería y paisajismo local coinciden en que el éxito de la ruda depende de tres pilares: luz, drenaje y ubicación.
La ruda es una planta de origen mediterráneo, lo que significa que ama el sol directo. Para que crezca con vigor, necesita al menos entre 6 y 8 horas de exposición solar diaria. Es ideal un jardín orientado al norte o al oeste, donde reciba la energía del mediodía. En zonas con veranos extremos (como el centro de Argentina), un sitio que ofrezca una sombra ligera durante la tarde más calurosa evitará que las hojas se quemen o se vuelvan excesivamente leñosas.
Uno de los errores más comunes es plantarla en suelos excesivamente fértiles o húmedos. La ruda prefiere la austeridad. El sitio debe ser elevado o tener un suelo algo pedregoso/arenoso. Si el agua se estanca en las raíces, la planta morirá en pocos días.
Además, prospera mejor en tierras con un toque de cal o sustratos pobres. No requiere abonos orgánicos constantes; de hecho, el exceso de nitrógeno puede debilitar su aroma.
Más allá de la botánica, existe una tradición cultural sobre dónde ubicarla según el tipo de ruda. Se dice que la ruda macho (hojas grandes) protege contra la envidia y debe ubicarse a la izquierda de la puerta de entrada (mirando hacia afuera). En tanto, la ruda hembra (hojas más pequeñas), atrae la buena suerte y la armonía y debe colocarse a la derecha de la puerta de entrada (mirando hacia afuera). Se recomienda plantarla cerca de los ingresos de la casa no solo por tradición, sino porque su fuerte aroma actúa como un repelente natural para ciertos insectos y plagas.
A pesar de sus beneficios, la ruda es una planta fotosensible. Su savia, en contacto con la piel y la exposición al sol, puede causar dermatitis o ampollas. Por ello, el sitio ideal debe estar alejado de zonas donde circulen mascotas (especialmente gatos y perros pequeños), fuera del alcance de los niños y en un lugar donde no se roce accidentalmente al caminar por un sendero estrecho.
Para quienes viven en departamentos, la ruda se adapta perfectamente a macetas de barro (que permiten que la tierra respire). En este caso, el balcón debe ser el lugar elegido, asegurando que la maceta sea lo suficientemente profunda para sus raíces fuertes.
