Ha sido el escritor de 2025, el hombre anuncio de los milagros literarios que salen mejor que bien, y seguirá siéndolo unos cuantos meses más gracias a ‘La ciudad de las luces muertas’, novela que empezó a escribir en 2022 en Barcelona con una beca Montserrat Roig y con la que ha regresado este martes a la capital catalana para llevarse el 82º Premio Nadal de Novela.
Noche de gala en el Hotel Palace y regalo de Reyes soñado para David Uclés (Úbeda, 1990), el autor-fenómeno que ha resucitado el realismo mágico y ha logrado la proeza de despachar 300.000 ejemplares de ‘La península de las casas vacías’, ambiciosa saga familiar que relata la Guerra Civil en clave de portentosa fantasía literaria. A su lado, el filósofo Francesc Torralba (Barcelona, 1957) ha sido proclamado ganador del 58ª Premi Josep Pla por ‘Anatomia de l’esperança’, ensayo que explora «los mecanismos que sostienen el espíritu humano cuando todo parece perdido» a través de la filosofía, la literatura y la experiencia humana.
El mismo camino que le llevó a ‘La península de las casas vacías’, o uno bastante parecido, es el que transita Uclés en ‘La ciudad de las luces muertas’, obra a la que ya se había referido con anterioridad como «una carta de amor onírica a Barcelona» y por la que desfilan figuras totémicas del mundo cultural como Carlos Ruiz Zafón, Gabriel García Márquez, Eduardo Mendoza, Pau Casals, Simone Weil, Julio Cortázar, Woody Allen, Freddie Mercury, Antoni Gaudí o, cómo no, Mercè Rodoreda, para quien el ubetense llegó a pedir un Nobel a título póstumo y de quien ha pilotado una nueva edición de ‘La mort i la primavera’ que Club Editor publicará el próximo mes de abril.
A todos ellos (y unos cuantos más) invoca el también autor de ‘El llanto del león’ en un libro que quiere ser, al mismo tiempo, celebración cultural y alegoría de unos tiempos aciagos marcados por el resurgir del fascismo. El jurado, formado en esta edición por Víctor del Árbol, Juan Luis Arsuaga, Inés Martín Rodrigo, Care Santos y Emili Rosales, destaca el lirismo de una prosa atemporal que mezcla a personajes históricos para contar una historia plenamente actual y relevante en este arranque de 2026; un relato en el que las artes, la cultura, actúan como conciencia de la sociedad.
Hágase la luz
En la novela ganadora, ambientada en la Barcelona de posguerra pero con personajes que atraviesan el siglo XX, todo echa a rodar cuando una tal Carmen Laforet pide un poco de oscuridad para poder escribir y, ‘voilà’, la penumbra se apodera de toda Barcelona. Se desploman edificios, aparecen otros que no deberían estar ahí y un puñado de personajes, celebridades culturales todos ellos, coinciden a la vez al mismo tiempo para intentar descubrir cómo diantres recuperar la luz a través de la unión de sus artes. En un momento del libro, por lo que sea, un tal Mario Vargas Llosa se somete a una operación para que le cambien el corazón de lado porque ha renegado de la izquierda y a partir de ahora quiere que le lata en la derecha.
Uclés, que despidió 2025 con una intervención cardiaca y peleándose con trolls de extrema derecha -se fue de X porque, dijo, aquello era «un nido de fascistas»-, estrena 2026 descorchando a lo grande el calendario de premios literarios y, para gran pesar de Siruela, que suma una treintena de ediciones de ‘La península de las casas vacías’, recuperando cierta emoción en el mercado de fichajes libresco: desde hace más de quince años, casi todos los premiados con el Nadal ya provenían de la órbita Planeta.
¿La ironía? Destino, como tantas otras editoriales, rechazó en su día publicar ‘La península de las casas vacías’. «Decían que el realismo mágico no vende, que se ha escrito mucho sobre la Guerra Civil, que soy joven para escribir una novela de toda la Guerra Civil. Me pedían que hiciera una autoficción», explicaba Uclés en una entrevista con EL PERIÓDICO al rememorar los múltiples portazos editoriales previos al éxito. «Un agente perdió el manuscrito tres veces, una editora me ridiculizó y me dijo que a dónde iba con ese estilo, que me olvidara», recordaba más tarde.
Uclés, traductor de profesión y escritor casi por accidente, iba para músico callejero cuando decidió que las memorias de su abuelo bien podrían ser una novela. Quince años después, ‘La península de las casas vacías’ expandió los recuerdos familiares para contar “toda la Guerra Civil” desde el realismo mágico. Apuesta sin duda arriesgada, éxito sonado y doble o nada con ‘La ciudad de las luces muertas’, novela que, salvando todas las distancias, se reivindica como una suerte de ‘La ciudad de los prodigios’ versión siglo XXI. El 7 de febrero llega a las librerías. Veremos.
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