Fernando Gil ha sido el príncipe (hoy Rey) en ‘Felipe y Letizia’, ha formado parte de la compañía Yllana y del Centro Dramático Nacional, ha sido el primer actor español en protagonizar un texto de Shakespeare en el mítico The Globe Theatre de Londres, ha aparecido en populares series como ‘El Príncipe’ y ‘Hospital Central’, ha entrevistado a grandes nombres del cine como reportero de ‘Noche H’… Pero el personaje del ejecutivo Pedro que tiene que deconstruir su masculinidad en la serie de Netflix ‘Machos alfa’ ha sido un punto de inflexión en su carrera. La plataforma acaba de estrenar la cuarta temporada de la comedia de los hermanos Caballero, y ya prepara una quinta.
–En los nuevos episodios Pedro ya tiene un bebé. ¿Cree que la paternidad lo cambia mucho?
Sí, descubre que tiene una enorme capacidad para la paternidad y resulta ser un padrazo increíble. Dentro de la ‘machirulez’ a la que nos tiene acostumbrados, aparece una faceta muy tierna. Además, vuelve a entrar en el mercado romántico, pero sigue viviendo con Daniela y con su hijo. Están juntos, pero no revueltos. De ahí salen muchas aventuras esta temporada.
–‘Machos alfa’ ha sacado punta del machismo, pero también ha ido introduciendo temas muy actuales como las relaciones abiertas, los ‘incels’, ahora el ‘coparenting’…
Los hermanos Caballero están muy atentos a las nuevas tendencias o a estos movimientos sociales que, aunque a veces parezcan minoritarios, cada vez interesan a más gente. El ‘coparenting’, por ejemplo, es una fórmula parecida a la custodia compartida, pero sin pasar por el divorcio. Así puedes tener una semana centrado en el niño y otra en el trabajo o en ti mismo. Lo bueno de ‘Machos alfa’ es que bebe de la realidad y pone sobre la mesa nuevas formas de relacionarse que mucha gente descubre por primera vez gracias a la serie. Así nos nutrimos mutuamente.
–La serie también retrata comportamientos muy cotidianos. ¿Cree que ayuda a que la gente se cuestione los suyos propios?
Por supuesto. La comedia es una forma muy interesante de hablar de temas que normalmente no salen a la palestra de forma natural. La risa apacigua, te relaja, hace que bajes la guardia sobre ciertas cosas a las que eres reticente en tu vida cotidiana. Permite que aparezcan reflexiones sobre las que quizá, de otra manera, no profundizarías. A través del humor se plantean nuevas formas de pensar, de relacionarse, y el espectador, casi sin darse cuenta, acaba diciendo: «Oye, pues no lo había pensado así».
–¿Se encuentra con mucha gente que se reconoce en Pedro?
Muchísima. Pedro es un puente con personas educadas en una masculinidad muy marcada, centrada en el éxito laboral y en ciertos valores tradicionales, y hay mucha gente así. Desde ahí, el personaje puede ayudar a avanzar hacia una mayor conciencia y revisión de esos modelos.
–¿Le preocupa que algunos espectadores se identifiquen con los comportamientos más extremos, como los de Pedro o Raúl, los más reticentes a deconstruir su masculinidad?
No me preocupa. La serie propone y el espectador dispone. Cada uno saca sus conclusiones y cada espectador tiene que llevar su evolución. Tampoco puedes juzgar a nadie. Hay una frase que dice: “Si juzgas mi camino, te presto mis zapatos”, que es que cada uno parte de un lugar distinto, que a lo mejor uno ha empezado el camino más alejado que el otro y por eso le falta recorrer más tramo. Por eso no hay que obligar a nadie a evolucionar más de la cuenta, sino que cada uno lleve su ritmo.
Fernando Gil, rodeado de los protagonistas de ‘Machos alfa’: Gorka Otxoa, Fele Martínez y Raúl Tejón / MANUEL FIESTAS / NETFLIX
–Pero han salido noticias afirmando que hay hombres que se sienten discriminados por las políticas de igualdad, y algunos personajes de ‘Machos alfa’ podrían ser un reflejo de ese pensamiento.
Las sociedades, como las personas, evolucionan. Ahora mismo vamos pegando bandazos, como péndulos que van de un extremo a otro. Eso es normal, es la manera natural que tienen las sociedades de ir equilibrándose.
–¿Cree que los cuatro protagonistas son víctimas de la educación patriarcal o que no tienen excusa porque refuerzan esos comportamientos, sobre todo Pedro y Raúl?
Yo creo que todo tiene que ver con la educación. No solo con los chicos, también con las chicas. Creo que deberíamos avanzar hacia una educación que vaya más allá de los géneros, en la que apostemos por menos fricción, lucha de identidades e ideologías, sino que vayamos más hacia la colaboración y la armonía. Y eso tiene que vez con la educación que nos han dado desde pequeños pero empieza desde muy atrás, casi desde Atapuerca.
–‘Machos alfa’ ha tenido varias versiones internacionales. ¿Las ha visto?
He visto parte de la holandesa y la francesa, algo de la italiana, y me falta la alemana. En la francesa me pareció que quisieron darle una vuelta hacia un sitio un poco más rocambolesco y, desde mi punto de vista, perdieron un poco la naturalidad. Me pareció una versión muy libre y un poco extraña. Sin embargo, la italiana parece que mantiene más su idiosincrasia y tiene su gracia. Es curioso ver cómo cada país va metiendo un poco su impronta.
–Sorprende que un humor tan de aquí funcione en todo el mundo.
Es que los hermanos Caballero han escogido un tema que está pasando en todas las sociedades ahora mismo, dándole el punto de comedia. La globalización y las redes han unificado y democratizado muchos conflictos sociales, y todos estamos avanzando más o menos hacia el mismo sitio: a nivel de relaciones de género, paternales…
Fernando Gil, Fele Martínez, Raúl Tejón y Gorka Otxoa, en ‘Machos alfa’. / Netflix
–Usted estudió Sociología. ¿La carrera le ayuda a la hora de construir sus personajes, sobre todo en esta serie?
Me ayuda muchísimo no solo para los personajes, sino para entender a nivel global la serie y cómo van evolucionando todas las historias. Además, yo me especialicé en psicología social, en la dinámica de grupos. Eso me ayuda a entender no solo a Pedro, sino al engranaje completo de la serie: cómo cada uno de los personajes de los cuatro amigos, o incluso los ocho teniendo en cuenta a las parejas, ejerce una fuerza que les hace crecer, les hace encontrarse con escollos y problemas a resolver dentro del grupo y va tomando ciertos roles que provocan una evolución. Es interesante verlo desde ahí porque te ayuda a situarte como personaje y ver cuál es un pieza dentro del engranaje.
–‘Machos alfa’ llegó en un momento complicado de su carrera. ¿Considera que la serie ha sido un gran punto de inflexión en su trayectoria profesional?
Totalmente. A mí el covid, como a mucha otra gente, me rompió la inercia que llevaba. Tenía firmada una serie internacional que se estaba rodando, se paró y no se volvió a hacer. Tenía un contrato teatral muy interesante que también se paralizó… Aguanté con los ahorros que tenía y escribí una obra unipersonal, que fue lo que vi que podía tener más cabida en los teatros con los aforos reducidos que se permitían entonces, una comedia un poco del tipo Monty Python con la que conseguí muchos bolos por la comunidad de Madrid. Pero estuve en un punto en el que estaba pensando que quizá tenía que pensar otra manera de ganarme la vida. Estaba ahí aguantando cuando de repente me llamó Laura Caballero para hacer de Pedro en ‘Machos alfa’. Me dijo que era un personaje muy difícil porque era un macho ibérico con todas las letras pero que necesitaba humanidad para no caer mal. Conseguimos darle corazón para que la gente pudiera sentirse identificada. Gracias a eso todo cambió y mi camino fue otro muy diferente al que parecía que iba a llevar.
–Y ya van por la cuarta temporada de la serie…
Y Netflix ya nos ha confirmado la quinta. Así que estamos encantados y muy agradecidos.
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