Todas las opciones están sobre la mesa: ese es el mensaje que emana desde Washington. El aparato de seguridad de Estados Unidos ha presentado al presidente Donald Trump un menú de opciones para una potencial intervención en Irán, según publican varios medios estadounidenses. Esa posibilidad ha tomado cuerpo después de que el republicano expresara abiertamente su disposición a apoyar a los manifestantes que toman las calles iraníes desde finales de diciembre y amenazara al régimen con involucrarse si no deja de reprimir las protestas a sangre y fuego. Por el momento no se habría tomado una decisión, aunque la guerra de nervios vuelve a sobrevolar la región. Reuters publica que Israel ha puesto a sus fuerzas en alerta, horas antes de que Binyamín Netanyahu reúna esta tarde de forma extraordinaria a su equipo de seguridad para evaluar la situación en Irán.
Las multitudinarias protestas comenzaron el pasado 28 de diciembre por la depreciación del rial iraní y la crisis económica que asfixia al país, sometido a un severo régimen de sanciones occidentales desde hace años. Pero con el paso de los días no solo se han extendido a casi todas las provincias de la República Islámica, sino que han adoptado un cariz más político, con extendidos llamamientos a la caída del régimen. La represión —acompañada del apagón de internet y la telefonía en buena parte del país— está siendo feroz. Al menos 530 manifestantes habrían sido asesinados, según las organizaciones de derechos humanos, aunque otras fuentes sitúan esa cifra por encima del millar. Las últimas cifras de detenidos aportadas por esas mismas fuentes superan los 10.000. “Se está produciendo una masacre en Irán. El mundo debe actuar ahora para prevenir la pérdida de vidas adicionales”, dijo este domingo el Center for Human Rights en Irán, con sede en Nueva York.
Opciones para Trump
Las diversas opciones presentadas a Trump incluyen desde ataques militares a maniobras disuasorias pasando por acciones propias de la guerra híbrida. Entre las primeras, se contempla una campaña de bombardeos aéreos contra instalaciones militares, según ‘Wall Street Journal’, presumiblemente vinculadas a los cuerpos de la seguridad iraní al frente de la represión. Entre las segundas, más gradualistas, el despliegue de un grupo naval —encabezado por un portaviones— en la región, de acuerdo con Axios. Otros escenarios barajados contemplan el uso ciberataques y campañas de influencia sobre el régimen y la población.
Esos mismos medios señalan que el aparato de seguridad estadounidense es consciente de los riesgos que una intervención implicaría. Preocupa la posibilidad de que Teherán responda atacando bases militares e intereses de EEUU en la región. Pero también que un ataque desde el exterior galvanice el apoyo al régimen en lugar de ahondar su aislamiento. La Administración Trump ya bombardeó Irán el pasado verano, cuando atacó sus instalaciones nucleares después de que Israel abriera el paso enzarzándose en una guerra de 12 días con el país persa.
Las autoridades iraníes mantienen el pulso dialéctico. “Seremos claros: en caso de un ataque contra Irán, tanto los territorios ocupados (Israel) como todas las bases y barcos de EEUU pasarán a ser objetivo legítimo”, dijo el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf. Teherán lleva días acusando a “agentes extranjeros” de estar detrás de las protestas, una acusación habitual en las distintas revueltas populares que han sacudido al régimen de los ayatolás desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979. Su líder Supremo, Ali Jamenei, acusó el viernes a Trump en un discurso televisado de tener “sangre en las manos”.
Guerra sicológica
En cualquier caso, la mano dura de las autoridades no tiene visos de amainar. El fiscal general del Estado afirmó el sábado que los detenidos en las protestas serán acusados de ser “enemigos de Dios”, una acusación que se castiga con la pena de muerte. “Los procesos deben conducirse sin indulgencia, compasión ni clemencia”, dijo el fiscal Mohammad Movahedi Azad.
Pero tampoco cesa la guerra sicológica desde Washington. “Si empiezan a matar a gente como hicieron en pasado, nos involucraremos”, dijo Trump el viernes desde la Casa Blanca. “Eso no significa que vayamos a enviar tropas sobre el terreno, pero les golpearemos muy duro donde duele”. Un día después, este sábado, tras la llamada que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo con Netanyahu para abordar los próximos pasos en Irán, uno de los aliados de Trump en el Senado, sugirió que Washington está listo para involucrarse. “Al pueblo iraní: vuestra prolongada pesadilla se acabará pronto”, escribió en las redes el senador Lindsey Graham. “La ayuda va de camino”.
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