Katie Holmes despidió a James Van Der Beek con una sentida carta: «El viaje de un héroe, lloro esta pérdida»

La muerte de James Van Der Beek a los 48 años dejó en shock a una generación que creció frente al televisor viendo «Dawson’s Creek». Entre los mensajes de despedida, uno sobresalió por su intimidad y su tono casi poético: el de Katie Holmes, su compañera de elenco durante seis temporadas y eterno interés amoroso en la ficción.

Holmes, que interpretó a Joey Potter -la mejor amiga y amor imposible de Dawson Leery-, compartió en su cuenta de Instagram una imagen de una carta escrita a mano. No fue un posteo más. Fue una despedida que parecía salida de la misma sensibilidad que hizo célebre a la serie.

Antes de reproducir el texto completo, la actriz dejó unas líneas breves, casi como si necesitara tomar aire antes de hablar de su amigo: «Con mucho pesar, formé algunas palabras. Es mucho lo que hay que procesar. Estoy muy agradecida de haber compartido un pedazo del viaje de James. Él es amado«.

En el mismo mensaje, también dirigió su abrazo a la familia del actor, en especial a su esposa Kimberly y a sus seis hijos: «Te amamos y estaremos siempre aquí para ti y tus hermosos hijos».

Luego llegó la carta.

Holmes eligió un tono introspectivo, espiritual, y habló de Van Der Beek como de un protagonista de epopeya íntima.

«James, gracias. Compartir espacio con tu imaginación es algo sagrado: respirar el mismo aire en la tierra de la fantasía y confiar en que los corazones de cada uno están seguros en su expresión», comenzó.

La actriz evocó recuerdos que remiten a una juventud compartida bajo reflectores, pero también fuera de cámara: «Estos son algunos de los recuerdos, junto con risas, conversaciones sobre la vida, canciones de James Taylor: aventuras de una juventud única».

Y en una enumeración que pareció un inventario emocional, definió las cualidades que, según ella, lo distinguían: «Valentía. Compasión. Generosidad. Fortaleza. Un aprecio por la vida y las acciones tomadas para vivirla con la integridad de quien entiende que la vida es arte«.

Holmes también puso el foco en la faceta más personal del actor, aquella que él mismo había señalado como su mayor orgullo: «Creando un matrimonio hermoso, seis hijos amorosos. El viaje de un héroe«.

Y cerró: «Lloro esta pérdida con un corazón que sostiene la realidad de su ausencia y una profunda gratitud por la huella que dejó en él. A Kimberly y a los niños, estamos aquí para ustedes, siempre. Y siempre estaremos para colmarlos de amor y compasión».

Padre de seis hijos, casado con Kimberly Brook desde 2010, Van Der Beek atravesó los últimos años lejos del centro de Hollywood, enfocado en su familia y en su salud. Su rostro quedó asociado para siempre al adolescente que soñaba con filmar su propia película, pero también al hombre que supo reírse de ese pasado.

En las últimas horas volvió a circular un video que el actor había grabado el 8 de marzo, el día de su cumpleaños, ya en plena batalla contra el cáncer. Allí dejó una reflexión que hoy resuena como despedida.

«Hoy es mi cumpleaños, y ha sido el año más difícil de mi vida, y quería compartir algo que aprendí con ustedes», comenzó.

Primero repasó las identidades con las que se había definido a lo largo del tiempo: «De joven, me definía como actor. Lo cual nunca fue muy satisfactorio. Y luego me convertí en esposo, y eso fue mucho mejor. Y luego me convertí en padre, y eso fue lo máximo».

Explicó que durante años esas etiquetas le bastaron para responder a la pregunta sobre quién era: «Podía definirme entonces como un esposo, padre, proveedor y administrador amoroso, capaz, fuerte y comprensivo de la tierra en la que tenemos la suerte de vivir». Pero la enfermedad lo obligó a revisar todo: «Y luego este año, me topé con la muerte. Y todas esas definiciones que tanto me importaban me fueron arrebatadas».

Con crudeza, describió la sensación de pérdida de identidad: «Estaba fuera por tratamiento, así que ya no podía ser un esposo que ayudara a mi esposa. Ya no podía ser un padre que pudiera recoger a sus hijos. No podía ser un proveedor porque no estaba trabajando».

Ante esa crisis, dijo, se hizo una pregunta radical. «Así que me enfrenté a la pregunta: si solo soy un tipo demasiado delgado y débil, solo en un apartamento con cáncer, ¿qué soy?«.

La respuesta, contó, llegó en forma de revelación espiritual: «Soy digno del amor de Dios, simplemente porque existo. Y si soy digno del amor de Dios, ¿no debería ser también digno del mío propio?». Y dejó un mensaje abierto para quienes lo escuchaban: «Si la palabra ‘Dios’ te confunde, puedes usar otra. Pero tu mantra puede ser simplemente: ‘Soy digno de amor, porque lo eres’«.

El adiós de un ídolo de los 90

Van Der Beek murió este miércoles a los 48 años. Su familia confirmó la noticia a través de un comunicado difundido en Instagram por su esposa.

«Nuestro querido James David Van Der Beek falleció pacíficamente esta mañana», informó el mensaje, que también destacó que el actor «enfrentó sus últimos días con valentía, fe y gracia».

En noviembre de 2024 había revelado que padecía cáncer colorrectal. Desde entonces, utilizó sus redes para hablar con franqueza sobre la enfermedad y para agradecer el apoyo recibido.

El actor había logrado fama mundial a fines de los 90 al encarnar a Dawson Leery, el aspirante a cineasta que narraba sus dilemas amorosos y existenciales al ritmo de “I Don’t Want To Wait”, la canción de Paula Cole que marcó a fuego la apertura de la serie. En Argentina, muchos compararon aquel fenómeno con el de “Verano del 98”, la ficción juvenil de Cris Morena.

«Dawson’s Creek» fue más que un drama adolescente: abordó la sexualidad, los vínculos y los miedos con una frontalidad poco habitual para la época. Escenas como la relación entre un estudiante y su profesora o el recordado ingreso de Joey por la ventana del cuarto de Dawson generaron debate y marcaron a toda una camada de espectadores. Series posteriores como «Euphoria» y «Sex Education» heredaron parte de ese ADN.

Durante años, Van Der Beek intentó despegarse de ese personaje que lo convirtió en ícono. Con el tiempo eligió el camino del humor y la autoparodia. En entrevistas reconoció la dificultad de competir con un fenómeno cultural de semejante magnitud.

«Es difícil competir con algo que fue el fenómeno cultural que fue ‘Dawson’s Creek’. Se emitió mucho tiempo. Son muchas horas interpretando a un personaje frente a la gente. Así que es natural que te asocien con eso», dijo en 2013.

Incluso llegó a bromear sobre su propio rol. «Hay tantas cosas de Dawson que me molestan. Me encantó su vulnerabilidad, pero el resto me pareció un poco molesto», admitió en 2019, durante un encuentro por el 20º aniversario del estreno.

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