El 13 de febrero de 2016, hace más de una década, el alcalde de Salduero (Soria), Guillermo Abad, salía en la televisión pidiendo a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) que tomara medidas para evitar que la crecida del río inundara la plaza del pueblo y las viviendas más cercanas al cauce después de que cayeran más de cien litros por metro cuadrado de lluvia en apenas dos días en la sierra de Urbión.
La semana pasada, Abad volvió a aparecer en televisión para denunciar, por enésima vez, la inundación de su pueblo, situado justo en la cabecera del Duero y que durante los últimos lustros se ha anegado en innumerables ocasiones, desatando la preocupación de los vecinos y el desalojo de algunos de ellos en muchos casos. Esta vez tuvieron que ser evacuadas dos familias de sus viviendas: en una residía un anciano de 90 años y en la otra una familia de cinco personas.
«Tenemos un gran malestar, sentimos frustración e impotencia de que año tras año nos pase lo mismo, vivir con esta incertidumbre y que no podamos hacer nada», señala el alcalde del que seguramente sea el pueblo que más se inunda de España y que en los últimos años ha mantenido conversaciones con la Confederación, pero no ha obtenido ningún tipo de avance.
Proyecto parado
Tras la última visita de los técnicos de la CHD, la solución más viable apuntaba a ensanchar el cauce del río en un enclave ubicado 200 metros aguas abajo del Puente de los Carreteros, un lugar que ahora hace de efecto embudo, provocando, cuando hay una crecida del río, las inundaciones más arriba, justo en la plaza del pueblo.
En la última reunión mantenida, explica el alcalde a El Periódico, «la presidenta de la Confederación se comprometió a redactar un proyecto que permita al Ayuntamiento acometer la expropiación de los terrenos» para ensanchar el cauce cinco metros más y hacer un talud con una suerte de chaflán para aliviar las crecidas.
Si esa obra se acometía, el alcalde se comprometía a «desplazar el colector» declarando la obra de utilidad pública. Desde la Confederación, sin embargo, se responde que, antes de hacer nada, el Consistorio debe disponer de la titularidad de los terrenos por donde transitaría la nueva canalización de las aguas residuales.
Vista de la Plaza de Salduero, en Soria, inundada, una imagen habitual cuando llega el invierno. / EL PERIÓDICO
En conclusión, que el proyecto sigue parado. «Para ellos no es un tema prioritario. Ellos se basan además en que, si no entra el agua excesivamente rápido en el pueblo, no se producen daños materiales. El mobiliario urbano ya lo hemos retiradado y si, por desgracia entra el agua en las casas, lo cubren los seguros. Como somos cuatro gatos no es una prioridad», señala el alcalde del pueblo, que cuenta con unos cien habitantes en invierno.
Las frecuentes avenidas –las anteriores fueron en el invierno de 2024, aunque la más grande que se recuerda ocurrió hace casi 50 años (en 1981)– están ya haciendo mella en los vecinos. «Tenemos dos casas que se ven afectadas asiduamente y una de ellas es municipal. La familia que vive allí ahora ya está mirando irse a otro lugar porque la niña tiene miedo de estar allí», relata, preocupado, el regidor.
Inundaciones en Castilla y León
Desde Greenpeace se recuerda que las inundaciones que se han producido este invierno en numerosos puntos de España, sobre todo en la cuenca del Duero, afectando a municipios de Soria, Zamora, Valladolid y Burgos, tienen que ver en parte con la política llevada a cabo en los ríos, «encorsetando o llenando de construcciones las llanuras de inundación y eliminando los meandros». «Esto provoca que los ríos no puedan responder de forma natural a las avenidas», señala Julio Barea, responsable de Aguas de la organización.
Un coche atrapado por las inundaciones del Duero en San Esteban de Gormaz (Soria), esta semana. / Concha Ortega Oroz – Europa Press
Las crecidas de los ríos y arroyos de la cuenca del Duero debido a las úiltimas lluvias y los deshielos iniciales han puesto en los últimos días a Soria en alerta máxima, tanto aguas arriba como aguas abajo del embalse Cuerda del Pozo, situado muy cerca de Salduero. Solo en la noche del lunes se emitieron 37 avisos hidrológicos desde la CHD, que mantiene desde hace varios días una especial vigilancia.
Ante la preocupante situación por acumulación de agua embalsada, se ordenó desembalsar al día siguiente la presa hasta los 100 metros cúbicos por segundo, un valor superior al umbral rojo que está fijado en los 75 metros cúbicos por segundo. Los desbordamientos alcanzaron carreteras de la red provincial, algunas de las cuales tuvieron que ser cortadas, e inundaron calles y espacios de numerosas poblaciones, entre ellas San Esteban de Gormaz.
Suscríbete para seguir leyendo
