Israel usa el manual de Gaza en el Líbano: órdenes masivas de desalojo forzado y bombardeos en las zonas seguras

Hay una pregunta que ronda la mente de decenas de miles de libaneses desde hace días. Les acompaña a cada paso que dan, con cada decisión que toman. Se cuestionan a qué lugar ir, dónde acudir en busca de seguridad. Los crecientes ataques contra zonas alejadas de aquellas áreas con mayor influencia de Hezbolá les revelan una nueva realidad: en el Líbano, ya no hay ningún sitio seguro. La población desplazada, que alcanza prácticamente el millón, se refugia en hoteles, edificios residenciales, o a la intemperie. Allí también son bombardeados. Muchos temen que estos sean los primeros indicadores de un panorama conocido no muy lejos de aquí. Lo ocurrido en la vecina Franja de Gaza sienta un peligroso precedente sobre lo que Israel puede llegar a hacer en tierra libanesa.

La estrategia no ha cambiado demasiado. Desde los primeros días de esta renovada ofensiva militar, el Ejército israelí exigió la evacuación del sur del Líbano y de los suburbios sureños de Beirut. Ahora mismo, casi el 15% del territorio libanés está bajo órdenes de desalojo forzado. Estas han provocado el desplazamiento de casi un millón de personas. Israel vuelve a poner en uso el manual perfeccionado en Gaza. En él, se empieza por pedir a grandes volúmenes de población que se desplacen para, a continuación, bombardearlas en todo tipo de refugios y ocupar la tierra que han sido obligados a dejar atrás. A medida que pasan los días, estas órdenes van alcanzando más territorio. Hasta ahora, el pueblo libanés ha sido obligado a abandonar toda zona 40 kilómetros al norte de la frontera con Israel.

Escombros en los suburbios del sur de Beirut tras ataques del Ejército israelí. / AFP

Declaraciones de líderes israelíes

En paralelo, las declaraciones de los líderes israelíes sirven, de nuevo, como prueba de sus intenciones. «Querían provocarnos un infierno, pero se lo provocaron a ustedes mismos», declaró el ministro de Finanzas, el ultraderechista colono Bezalel Smotrich, el jueves 5 de marzo cuando el Ejército exigió el desalojo forzado de 700.000 personas en los suburbios sureños de la capital. «Dahiye se parecerá a Jan Yunis«, añadió, equiparando esta área con su nombre en árabe con la ciudad gazatí sureña, que ha sido completamente arrasada. En los medios de comunicación israelíes, el mensaje va calando. «Tenemos que actuar con rapidez y con toda la fuerza: ocupar el territorio, expulsar a todos los que viven allí, destruir todo y convertirlo en una zona de muerte, es decir, que nadie pueda moverse por allí», declaró el general israelí retirado Uzi Dayan en el Canal 14 israelí.

«Respecto a la ‘gazificación’ del Líbano, parece que Israel está empleando tácticas diferentes en esta escalada en comparación con las que usó en 2023 y 2024″, declara David Wood, analista del International Crisis Group para el Líbano, a este diario. En esta ocasión, las órdenes de desplazamiento masivas han alcanzado distintos puntos del territorio, con especial importancia en el sur del país. «En la guerra anterior, Israel se centró principalmente en las comunidades de mayoría chií, donde alegaba que Hezbolá ocultaba armas y otros activos militares, pero esta vez Israel no parece distinguir entre comunidades chiíes y no chiíes», añade. «Esto podría indicarnos que Israel está intentando crear zonas de amortiguación o zonas de seguridad en el Líbano completamente desprovistas de civiles libaneses«, alerta.

Desde el principio de la ofensiva israelí, varias organizaciones de derechos humanos alarmaron sobre la posibilidad de repetición de la maquinaria de devastación y muerte impuesta en Gaza. «Lo que estamos presenciando en el Líbano es la extensión inconfundible del manual militar israelí utilizado en Gaza», afirmó Steve Cutts, director ejecutivo de Medical Aid for Palestinians (MAP). Eso incluye «el castigo colectivo, el desplazamiento forzado y la aterrorización deliberada de poblaciones civiles», dijo en un comunicado. Una docena de expertos de Naciones Unidas han expresado sus temores. «Estamos alarmados ante la perspectiva de que el tipo de destrucción y violencia a gran escala vista en Gaza pueda extenderse a Irán, Líbano y otros países de la región, un escenario terrible que hundiría aún más al mundo en un abismo moral y legal, con consecuencias devastadoras para la gente de la región y más allá», dijeron los expertos.

Un paseo desgarrador

Para Sally El Charbaji, la magnitud de lo que le están haciendo a su pueblo la golpeó durante un paseo por su ciudad. «No pude contener las lágrimas, a lo largo de la acera había familias en tiendas de campaña, y, en ese momento, todo lo que tenía en la cabeza eran las imágenes que llevábamos meses viendo en redes sociales de la guerra en Gaza«, cuenta esta joven libanesa a EL PERIÓDICO. La cercanía de su casa a Dahiye la obligó a abandonarla por precaución y mudarse junto a su marido a casa de sus suegros. «Uno de mis mayores miedos es que le pase algo a mi casa», confiesa. «Ya viví ese trauma en 2006, cuando durante la guerra nuestra casa fue destruida y todos mis juguetes de infancia quedaron destruidos», explica, con esa pérdida imborrable que sufrió a los 10 años.

Desplazados en Beirut por los bombardeos israelíes en el Líbano. / WAEL HAMZEH / EFE

Sally lloró durante los poco más de tres kilómetros que duró su paseo. «Mi mente estaba llena de preguntas: ¿Dónde van al baño? ¿Dónde comen? ¿Cómo cargan sus teléfonos? ¿Pueden siquiera ver las alertas de bombardeo cuando se publican? Si pasa algo, ¿tendrán tiempo de correr?«, recuerda con vividez. Desde entonces, Sally lleva días sin dormir. Por eso, con su marido Mohammed, han decidido volver a casa. «Es igual, con o sin sonidos de bombardeos cerca, no conseguimos dormir tres horas seguidas«, constata. La incertidumbre alcanza cada rincón de la tierra libanesa. El Ejército israelí ha empezado a atacar infraestructura civil, como dos puentes sobre el río Litani, que, hasta entonces, habían facilitado la huida de decenas de miles de personas. Además, ha extendido sus amenazas al Estado libanés. «El Gobierno libanés debe tomar el control de su país, o partes de Beirut controladas por Hezbolá pronto se parecerán a Gaza«, dijo un alto funcionario israelí a The Times of Israel.

Las órdenes de desalojo forzado masivas son un primer paso que se desconoce hasta cuándo se mantendrán y hasta qué punto se extenderán. «En ese sentido, recuerda a Gaza, ya que Israel está creando las condiciones para destruir por completo la capacidad de las personas para habitar ciertas zonas del Líbano en el futuro», constata Wood. «Durante el alto el fuego, Israel creó zonas de acceso restringido a lo largo de la frontera libanesa-israelí, destruyendo total o casi totalmente las aldeas y luego impidiendo que sus habitantes regresaran para reconstruir«, recuerda. «En esta próxima fase del conflicto, podríamos ver una expansión de esa estrategia acompañada de una invasión terrestre israelí más profunda, para hacer inhabitables grandes partes del Líbano y permitir que Israel imponga onerosas condiciones de seguridad al resto del país», concluye el analista.

Este lunes el Ejército israelí ha anunciado el inicio de una operación terrestre selectiva en el sur del Líbano. «Cientos de miles de residentes chiítas del sur del Líbano, que han evacuado o están evacuando sus hogares, no regresarán a la zona al sur del río Litani hasta que se garantice la seguridad de los residentes del norte», ha declarado el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, tras reunirse con altos mandos militares. Katz ha afirmado que, junto al primer ministro Binyamín Netanyahu, han ordenado Katz a los soldados destruir la infraestructura de Hezbolá cercana a la frontera para impedir su regreso, «tal como se hizo contra Hamás en Rafah, Beit Hanun y los túneles terroristas en Gaza».

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