Feliz Día del Padre

Cada vez que se aproxima el 19 de marzo, día del Padre, surgen voces provenientes de la escuela pública en las que se reivindica renombrar la celebración.

Las justificaciones que ofrecen para ello es que ya no existe un solo modelo de familia y que los niños escolarizados que forman parte de esos modelos familiares diferentes al convencional, -que ellos califican de «rancio», «anticuado» y «heteropatriarcal» – pueden verse desplazados en ese día, al no tener en su familia un padre al uso.

Esa es la explicación buenista e inclusiva que dan. La verdad que ocultan es que esta jornada en España tiene un gran significado religioso siendo incluso festivo en algunas CC.AA., -ya sabemos que si se celebrara cualquier festividad del calendario musulmán, no habría inconveniente en aceptarla en las aulas en nombre de la aconfesionalidad del Estado Español proclamada en nuestra Carta Magna-, pero tratándose de una fiesta enlazada a una festividad religiosa católica, las alergias eclesiásticas están servidas.

Voy a permitirme demostrar que precisamente este día no fue invento de los hombres en su beneficio, sino que por el contrario fue una celebración propuesta siempre por mujeres/hijas que, por una u otra razón quisieron homenajear a sus padres.

Los griegos entendían la familia como una institución en la que el hombre era el causante de la estirpe y la mujer un medio para asegurarle un heredero.

En Roma, el progenitor ostentaba la patria potestad o poder absoluto sobre todo aquél que estaba bajo su techo, incluida su mujer.

No es hasta el siglo pasado que el concepto de paternidad cambia, y dejando el hombre de ser el amo absoluto, son las mujeres/hijas las que proponen reservar un día al año para homenajear a sus padres y a los padres el mundo.

Como expuso el historiador Lawrence R. Samuel, cuando en EE. UU. Grace Golden propuso crear el día del padre, allá por 1908, a raíz de la muerte de cientos de trabajadores en un accidente minero, fueron los hombres los que se opusieron al percibir esa celebración como una expresión de feminidad excesiva: «Se burlaron de los intentos sentimentales de esa fiesta con intención de domesticar la hombría con flores y regalos».

Fue Richar Nixon, en 1972 el que aprobó una ley en el Congreso convirtiendo el 16 de junio en Día del Padre.

Son multitud de países los que actualmente celebran el día del padre con ese nombre, en fechas distintas.

Apelo a la lógica de quienes no nos dejamos llevar por discursos teófobos. No dejemos de reconocer a nuestros padres, maridos e hijos el mérito de serlo. Desde siempre los niños sin padre, por cualquier razón, supieron homenajear en este día a quiénes ocuparon su lugar, sin trauma alguno.

*Experta en Derecho del Trabajo y Seguridad Social

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