El torero Manuel Jesús Cid El Cid ha aceptado este martes en Córdoba una multa de 810 euros por coaccionar a un empresario de Almodóvar del Río enviando a un grupo de individuos a su casa para cobrar una deuda. En esta línea, la fiscal, las acusaciones y las defensas han alcanzado una conformidad, evitando la celebración del juicio por la Audiencia provincial de Córdoba.
En total, el procedimiento cuenta con siete procesados, que han ratificado ante los magistrados de la sección segunda su aceptación de los delitos y de las penas. Además del matador de toros, el empresario ha sido condenado a dos años de prisión por las lesiones ocasionadas a uno de los individuos que acudió a su domicilio, a quien disparó en la cabeza provocándole la pérdida de visión del ojo derecho. También se le han impuesto seis meses de cárcel por tenencia ilícita de armas, ya que efectuó los disparos con un rifle semiautomático sin contar con licencia para utilizarlo.
Reparación del daño
Este empresario ha abonado ya 20.000 euros a la víctima en concepto de responsabilidad civil, por lo que el Ministerio Fiscal le ha aplicado una atenuante muy cualificada de reparación del daño. Deberá abonar al herido otros 30.000 euros más en el plazo de dos años, una condición impuesta por el tribunal para suspender su ingreso en prisión.
Respecto a los otros cinco procesados, han sido condenados al abono de multas de 540 euros por coacciones. La fiscal ha tenido en cuenta la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas en el procedimiento, ya que los hechos ocurrieron en febrero de 2019.
Amenazaron a la mujer con partirle las piernas
Según recoge el relato de hechos del Ministerio Público, El Cid instó a cinco individuos, incluido su chófer, a acudir al domicilio del empresario para cobrarle una deuda que mantenía por una corrida celebrada en Morón de la Frontera (Sevilla), dando indicaciones a su conductor de cómo debía proceder.
Estas personas acudieron a la vivienda «de manera violenta a intimidatoria». La mujer del empresario les abrió la puerta de la casa cuando se hallaba sola. Uno de los procedados se dirigió a ella para informarle de su objetivo, dándole una palmada. Estando fuera de la casa, gritaban su nombre y le decían que no merece la pena acabar en el hospital por dinero, que iban a entrar y a romperle las piernas, y que se llevarían el coche y los caballos. Esta persona telefoneó a la Guardia Civil en dos ocasiones.
Disparos por la ventana
Cuando el empresario llegó a su vivienda, accedió por la puerta trasera. Al percatarse del estado de agitación de su mujer, se asomó por la ventana y observó a los procesados. Cuando huían en el vehículo, disparó en tres ocasiones al todoterreno y uno de los cartuchos impactó en la cabeza de un ocupante. El herido fue trasladado al hospital Reina Sofía, donde tuvieron que extraerle el proyectil de la cabeza.
