El Racing amenaza al Barça en la eliminatoria copera entre los líderes de la Liga

Del desierto a la costa. De la final de la Supercopa a los octavos de la Copa. Del Real Madrid al Racing de Santander. El calor, las risas y el recreo se habrán terminado para el Barça una vez haya pasado por el pasillo de campeones con el que le honrará su rival cuando acceda al césped.

La siguiente cita del calendario le cruza con el líder de Segunda División para dirimir en un solo asalto la continuidad en la competición y, con ella, las aspiraciones de revalidar el segundo título que conquistó la temporada anterior y que han conducido al Barça a un estado de complacencia que también se alimenta de la convulsión provocada en el Madrid.

Lamile Yamal habla con Fermín y Raphinha al comienzo del entrenamiento previo a la Copa. / Quique García / EFE

Decisiones de calado

La Copa no permite un despiste ni una pizca de relajación, y menos en un duelo ante un aspirante al ascenso como el Racing y que ya eliminó al Villarreal, tercero en la Liga. Su entrenador, José Alberto López, vaticinó que «la eliminatoria está a un 50-50» después de explayarse en elogios hacia el supercampeón azulgrana.

João Cancelo, por delante de Robert Lewandowski, en el último entrenamiento en Sant Joan Despí. / Gorka Urresola Elvira / SPO

Hansi Flick tendrá que medir la dosis de rotaciones en el once titular mientras deshoja decisiones de calado. Como devolver la titularidad a Ronald Araujo, descansado ya de la crisis que le sobrevino al regreso del partido con el Chelsea. Como la de mantener a Joan Garcia bajo los palos o darle el brazalete a Marc-André ter Stegen para que vaya adquiriendo la forma que necesitará en elGirona –si fructifica su cesión, renunciando a una gran parte del salario de este semestre– y el rodaje que debería conducirle al Mundial. Como la de elegir dónde va a meter el primer día a João Cancelo, su flamante y único refuerzo de invierno.

Flick deseaba tomarse un tiempo para reflexionar sobre el once titular, aunque deslizó que Joan seguiría bajo los palos. Una muestra de la nula voluntad del técnico en abrazarse a las concesiones frente a un rival que calificó de «joven, valiente y que juega muy bien a fútbol», muy motivado y que jugará arropado por más de 22.000 personas por el regreso de un Barça al que no ve en directo desde hace 14 años. El último recuerdo que tienen es un doblete de Lionel Messi.

Hansi Flick, en la rueda de prensa previa al partido de Copa en Santander. / Gorka Urresola Elvira / SPO

La familia

A la ambición de continuar en la Copa, por supuesto, subyace en el Barça el deseo de no interrumpir el estadio de plenitud que tan pocas veces se disfruta en el Camp Nou.

Flick habló emocionado de «la gran familia que hemos construido en el Barça» y que vio reunida en Arabia Saudí con la presencia de abuelos, padres, hijos y hermanos de los futbolistas.

Una familia que, en cualquier club de fútbol se desarrolla a partir de los resultados y que se ha roto de nuevo en el Madrid, después de que Carlo Ancelotti se marchara en junio y Xabi Alonso haya sido despedido en enero. «Al final, se trata de ganar», reconocía Flick.

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