La Patagonia argentina está de luto. En las últimas horas se confirmó el fallecimiento de Rubén Chauque, conocido universalmente como Rubén Patagonia, a los 69 años.
El artista se encontraba internado en Comodoro Rivadavia, su ciudad natal, dando batalla a un delicado cuadro de salud.
Su partida genera un vacío profundo en el mapa cultural argentino, especialmente en las provincias de Chubut y Río Negro, donde su figura era sinónimo de identidad, resistencia y dignidad.
Una vida dedicada a la raíz
Nacido el 2 de julio de 1956 en Comodoro Rivadavia, Rubén descendía de tehuelches y creció entre los paisajes de Cañadón Perdido y el barrio General Mosconi. Desde muy joven, comprendió que su misión trascendía lo puramente musical: su voz sería el vehículo para rescatar la memoria de los pueblos mapuche, aonikenk y selk’nam.
A principios de la década de 1970 inició su camino como intérprete, logrando una síntesis perfecta entre los sonidos ancestrales de la región y los lenguajes modernos. En 1979 lanzó su primer álbum, «Más Acá del Colorado», marcando el inicio de una discografía fundamental que incluyó obras como: Miremos al Sur, Ay, Patagonia, Cutral-Có (producido por Ricardo Iorio); Volver a Ser Uno (con producción de León Gieco); Historias (2006)
El puente entre el Folklore y el Rock
Si algo caracterizó a Rubén Patagonia fue su capacidad para derribar fronteras de género. Su autenticidad y la potencia de su mensaje le permitieron ganar el respeto de la escena del rock nacional. Compartió escenarios y grabaciones con leyendas como Divididos, Almafuerte, La Renga, Bersuit Vergarabat y Los Fabulosos Cadillacs.
Su amistad y trabajo conjunto con León Gieco, Víctor Heredia y Lito Vitale ayudaron a que el reclamo de los pueblos originarios llegara a los grandes escenarios del país, desde Cosquín hasta el Luna Park, siempre bajo la premisa de la hermandad y la justicia social.
(Noticia en desarrollo)
