Qué le pasa a tu potus cuando no crece y cómo ayudarlo

El potus es una de las plantas de interior más populares en los hogares argentinos: resistente, decorativa y de bajo mantenimiento. Sin embargo, en algunos momentos puede parecer que se “queda quieto”, sin crecer ni producir hojas nuevas. Aunque esto genera preocupación, la buena noticia es que en la mayoría de los casos tiene solución.

Con algunos ajustes simples en el cuidado diario, la planta puede recuperar su vitalidad y volver a crecer con fuerza.

La luz, el factor clave para el crecimiento del potus

Si bien el potus tolera espacios con poca luz, necesita luz natural indirecta para desarrollarse activamente. Cuando se lo ubica muy lejos de una ventana o en un rincón oscuro, la planta sobrevive, pero no avanza en su crecimiento.

Moverlo a un ambiente más luminoso, sin sol directo, suele ser suficiente para que empiece a emitir hojas nuevas en pocas semanas.

El riego: ni exceso ni sequía

Uno de los errores más comunes es el riego incorrecto. El exceso de agua puede provocar raíces dañadas o podridas, mientras que la falta de riego también frena el desarrollo.

Lo ideal es regar solo cuando la tierra esté seca en la superficie y asegurarse de que la maceta tenga buen drenaje. De este modo se evita el encharcamiento y se favorece un crecimiento saludable.

Temperatura y humedad: el ambiente importa

El potus no responde bien al frío, las corrientes de aire ni a los ambientes muy secos. Ubicarlo en un espacio templado y estable, lejos de ventanas abiertas, estufas o aires acondicionados, ayuda a mantener su ritmo de crecimiento.

Un ambiente confortable permite que la planta concentre energía en producir nuevas hojas.

La poda, el secreto para un potus más frondoso

Una poda suave en los tallos más largos estimula la aparición de brotes laterales y hace que la planta se vea más llena y compacta. No es necesario cortar demasiado: un pequeño recorte basta para reactivar su crecimiento.

Con estos cuidados básicos, el potus suele volver a crecer y renovarse en poco tiempo. A veces, un cambio mínimo puede marcar una gran diferencia y devolverle el protagonismo verde a cualquier rincón de la casa

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