En medio de las protestas por la reforma laboral, el FMI extendió su visita y se reunió en Economía

El Gobierno mantuvo una nueva reunión con el Fondo Monetario en el marco de la misión que se encuentra en Buenos Aires para auditar las cuentas. Las conversaciones tuvieron lugar esta tarde en el quinto piso del Ministerio de Economía, donde ocurrieron otras reuniones en paralelo con inversores extranjeros y locales.

Los economistas Luis Cubeddu y Bikas Joshi ingresaron a las 15.50 al despacho del viceministro de Economía, José Luis Daza, acompañados del representante ante el Fondo, Leonardo Madcur. Pidieron unas latitas de Coca Cola en la sexta jornada desde el arribo de la comitiva el jueves pasado para iniciar la segunda revisión del programa.

Funcionarios del equipo de Luis Caputo habían sugerido el martes en los pasillos que la misión había finalizado y que la evaluación del organismo iba a tener buenos resultados. «Ya se van», dijo uno de ellos. Pero desde el Fondo señalaron este miércoles que la visita «todavía no ha terminado» y que brindarán información cuando finalicen las gestiones.

El encuentro se dio en medio de las protestas frente al Congreso en rechazo al proyecto de reforma laboral en el Senado -una iniciativa exigida hace tiempo por el Fondo- y de cortocircuitos con los enviados por la difusión el día previo de la inflación con la fórmula objetada por el organismo, que arrojó una suba del 2,9% en enero, la más alta desde marzo.

El FMI vino a revisar las metas hasta diciembre pasado y el rumbo de las reformas, un paso clave para destrabar un desembolso de US$ 1.000 millones. El Gobierno tuvo superávit fiscal, pero incumplió el objetivo de acumulación de reservas, pese al ajuste de las bandas cambiarias y las compras del Banco Central por US$ 1.600 millones desde enero.

Una vez concluida la misión, los técnicos elevarán el staff report al directorio en Washington y en caso de ser aprobado se liberarán los fondos, que podrían llegar en marzo. La expectativa es que autoricen una dispensa o perdón (waiver) por no alcanzar la pauta de reservas y no se descarta un cambio en dicha meta hacia adelante así como una mención a la suspensión del IPC acordado con el Fondo.

En paralelo, el coordinador de Energía, Daniel González, mantuvo una reunión por la tarde en un salón lindero con unos 20 inversores financieros de la región y Estados Unidos, con activos en el sector energético, y más tarde el ministro de Economía, Luis Caputo, y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, recibieron a al menos cinco sociedades de bolsa, en el mismo piso.

En esta última reunión, que se extendió desde las 17 hasta las 18.30 y fue la continuación de una primera ronda convocada el día previo, los funcionarios insistieron a los bolseros en invitar a sus clientes a que ingresen los dólares sin declarar al sistema financiero, aprovechando el impulso de la reglamentación esta semana de la Ley de Inocencia Fiscal.

La primera plana estimó que los argentinos poseen US$ 170.000 millones fuera del sistema o en cajas de seguridad, y se mostraron conformes con la posibilidad de que exterioricen un 10%. Esa meta equivale a unos US$ 17.000 millones, la mitad de lo que compraron los ahorristas en 2025 producto de la dolarización preelectoral.

Caputo había llamado el lunes a «todos a llevar sus ahorros al banco», pero ante las quejas por las «trabas» y trámites que exigen los bancos comenzaron a explorar mecanismos para puentearlos. «Ellos quieren que la gente pueda depositar directo los dólares en las cuentas de las Alycs», dijo un participante de las reuniones.

En diciembre, el ministro había exigido a los bancos que acepten los dólares «bajo el colchón» y dijo a los ahorristas que «pueden ir al Banco Nación». Este miércoles, con el dólar en $ 1.420, reiteró el objetivo de ampliar el mercado financiero local, sin depender de Wall Street. «Vamos a buscar financiamiento más barato que el de Washington», agregó, según pudo reconstruir Clarín.

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