En un despliegue policial de magnitud, la provincia de Córdoba procedió este miércoles al desalojo de 19 personas que habitaban de manera ilegal el edificio abandonado ubicado en la esquina de Boulevard San Juan y San José de Calasanz.
El operativo, supervisado personalmente por el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, junto a las máximas autoridades de Seguridad Capital y unidades especiales como la Guardia de Infantería y el SEOM, puso fin a una situación de riesgo que había tomado estado público tras la difusión de imágenes que mostraban a menores jugando al borde del precipicio.
El procedimiento alcanzó su punto de mayor dramatismo cuando un hombre de 45 años se negó a abandonar la estructura y se ubicó de manera temeraria sobre la cornisa del tercer piso, amenazando con arrojarse al vacío.
Intervención del ETER
Esta situación obligó a la intervención inmediata del grupo ETER, cuyos negociadores trabajaron durante varios minutos en conjunto con el personal del DUAR de Bomberos para lograr que el sujeto depusiera su actitud. Una vez que lograron ponerlo a resguardo, se dio por finalizada la resistencia dentro del inmueble bajo la orden de la Fiscalía de Distrito 1 Turno 5, a cargo de la doctora Celeste Blasco.
Durante el allanamiento y posterior identificación de los ocupantes, los efectivos constataron la presencia de una adolescente de 17 años y activaron de inmediato los protocolos de salud mental para asistir a dos mujeres, de 44 y 71 años, además del hombre que protagonizó el incidente en la altura.
La intervención judicial y policial buscó no solo restituir la propiedad, sino garantizar la integridad física de quienes residían en condiciones de extrema precariedad y peligro ambiental dentro de la “mole”.
Como medida definitiva para evitar nuevas ocupaciones y garantizar la seguridad pública en una de las esquinas más transitadas de la ciudad, el ministro Quinteros adelantó que se procederá al cerramiento total de la zona.
Las autoridades confirmaron que se construirá una tapia perimetral que impida el ingreso de personas ajenas al lugar, mientras los vecinos del sector expresaron su alivio tras meses de denuncias por inseguridad y situaciones límite que involucraban tanto a personas como a animales en los pisos superiores del edificio.
